Conozca a los cinco Titanes Caracol, nominados en la categoría “Salud y Bienestar”
“Porque las buenas acciones merecen ser reconocidas, esta semana los colombianos conocieron a través de Noticias Caracol a los 5 nominados de los premios Titanes Caracol 2015 en la categoría Salud y Bienestar. Héroes de carne y hueso que sin protagonismo y sin esperar nada a cambio entregan la vida por su comunidad. Para votar por alguno de ellos, debe ingresar a https://titanes.noticiascaracol.com/categor%C3%ADa/salud-publica-y-prevencion.
La próxima semana, los televidentes conocerán en pantalla a los 5 nominados en la categoría Sostenibilidad Ambiental donde podrán votar también por el Titán de su preferencia. Las personas que quieran conocer a todos los nominados en cada categoría deben ingresar a https://titanes.noticiascaracol.com/. El plazo para elegir a estos Titanes Caracol, Grandes de Corazón, es hasta el 13 de diciembre de 2015 y las personas pueden votar una vez al día en cada categoría.
Nominados categoría Salud y Bienestar
Diego Posso
Diego Posso lleva salud de excelencia a la costa pacífica colombiana en una zona, que por su posición geográfica, el acceso se debe hacer por vía fluvial en muchas ocasiones. Al ver esta problemática, pensó en hacer un hospital flotante, donde se pudiera prestar los servicios de salud en la casa de cada paciente.
“El barco zarpa de Buenaventura y el desplazamiento es de 12 a 24 horas aproximadamente, depende de la región a donde vamos a ir. La tripulación del barco está compuesta por 33 personas, de las cuales 26 son médicos voluntarios que donan su trabajo; tenemos ginecólogos, pediatras, cirujanos, anestesiólogos y bacteriólogos. Creo que las canas que tengo son por cada lucha que hago en aras de conseguir la forma en que el barco pueda navegar”.
En cinco años de actividad ha logrado atender alrededor de 37.000 personas, de las cuales han operado a casi 3.500. El barco hospital se ha sostenido de ayudas provenientes, en su mayoría de Italia, y uno de los que más ha colaborado con esta iniciativa incondicionalmente es el ex futbolista Iván Ramiro Córdoba.
“Sueño con cuatro barcos que puedan cubrir todo el pacífico colombiano y tener el hospital San Rafael de baja marea donde podamos darles continuidad a los pacientes”.
Jeison Aristizábal
Jeison Aristizábal está transformando la vida de los niños en condición de discapacidad del distrito de Aguablanca, en Cali. Nació con parálisis cerebral, llamada IMOC, y el médico le dijo a su mamá que “no iba a servir para nada”, pero él ha sido símbolo de la persistencia.
“Me sucedía que no podía caminar más de cinco cuadras porque me cansaba. Pero era tanto mi deseo de poder movilizarme por mis medios, que me puse como tarea aprender a montar bicicleta. Una tarde encontré un niño de ocho años que no podía caminar, y como la familia era pobre, lo habían dejado toda la vida en una cama. Eso me tocó la vida profundamente”.
Con el tiempo, empezó a ayudar a los niños y a construir el sueño de su fundación. Tomó la decisión de estudiar Derecho porque empezó a ver cómo a los niños les negaban cirugías, operaciones y medicamentos. Entendió que era una forma de socorrer a los niños y a mucha gente, porque es un convencido de que las personas en condición de discapacidad puede rehabilitarse.
“En Aguablanca pueden haber 20 mil niños con discapacidad. Nosotros apenas atendemos a 480. Es apenas el 1% de los menores que necesitan ayuda, entonces tengo mucho que hacer por ellos”.
María Teresa Rodríguez
María Teresa Rodríguez sueña con que todos los adultos mayores de Convención, en Norte de Santander, tengan un lugar digno para vivir.
“Cuando muere uno de mis viejitos, hay sentimientos encontrados. Mucho dolor pero también una gran satisfacción, porque hemos logrado uno de nuestros objetivos: que ellos lleguen a sus últimos días satisfechos, luego de haberles prestado nuestros servicios, donde lo más importante es el amor por ellos”.
Decidió ayudar a los ancianos de Convención porque no tenían qué comer ni dónde dormir. Optó por llevarles alimentos donde ellos estaban y entonces los fue agrupando; fue así como empezó su iniciativa.
“Estamos en una casa que nos dio el municipio desde el año 2000. El espacio es más o menos como para 20 personas, pero ahorita tenemos 24; vivimos un poquito apretados, pero bien. Queremos calidad de vida para ellos, por el corto tiempo que les queda, buscamos que al menos la pasen bien. Los viejitos que llegan son personas pobres, no tienen familia, algunos son desplazados y a otros los abandonaron; entonces nosotros los recogemos con mucho cariño”.
“Me da alegría cuando ellos están bien, cuando tenemos comida para darles, cuando están contentos, todo eso me da mucha felicidad”.
Guillermo León Morales
Guillermo Morales trabaja por la inclusión laboral de personas en condición de discapacidad en Medellín. Su historia comenzó hace seis años cuando se fracturó las vértebras de la columna y los médicos le dijeron que no podía volver a caminar. Tres años después dejó la silla de ruedas y ahora camina con la ayuda de un bastón.
“Un empresario argentino me dio trabajo después del accidente para que ensamblara bisutería artesanal. Pasado un tiempo, el señor decide cambiar de negocio, donando todos los insumos que había. Se me metió en la cabeza que debía trabajar con personas en condición de discapacidad”.
Llegó a la alcaldía con la bisutería y allá lo remitieron a un curso de artesanías. Le enseñaron a hacer percheros, candelas y lapiceros; y esa técnica que aprendió, es la que enseña a otras personas en condición de discapacidad.
“Hay personas que tienen problemas de movilidad. Lo que hacemos es llevarles las costuras a la casa y desde allí van cosiendo. Hoy somos alrededor de 40 personas y 10 se están capacitando en artesanías, costuras y manualidades. Mi propósito es generar muchos empleos, que las empresas de Colombia sepan que aquí hay manos eficientes dispuestas a trabajar con calidad y con responsabilidad”.
Alex Rentería
Alexander Rentería busca, con una tasa de chocolate y una porción de pan, llegar al corazón de los habitantes de la calle para transmitir el mensaje de que ellos necesitan de la humanidad de las demás personas; está convencido que se debe “ahorrar menos y compartir más”.
“Crecí en el Valle, en un corregimiento muy humilde del municipio chocoano de Bahía Solano. No teníamos mucho, pero no nos faltaba nada. Si no hubiera tenido quién me hubiese dado la mano, en este momento yo podría ser un habitante de la calle. Trabajo hace más de diez años como vigilante, estoy cursando sexto semestre de Contaduría Pública, se que en la medida que mi crecimiento académico o personal se vaya dando, también irá de la mano el crecimiento y el desarrollo de mi comunidad”.
“A veces tenemos recursos, a veces no. Hay compañeros que me regalan panes, normalmente lo que hago es ir a la panadería y pedir descuento, el señor de la leche, por cada bolsa, me descuenta 100 pesos. La actividad se hace entre todos: unos traen los ladrillos para armar el fogón, otros la leña y algunos se encargan del agua; lo que logramos es cambiar esas miradas de hambre y de tristeza por alegrías. Nadie te da una puñalada si le ofreces un plato con comida”.
Su sueño es poder recuperar personas que están hoy en condición de indigencia y drogadicción, para volverlas útiles y reintegrarlas a sus familias y a la sociedad”.