La flor de Inírida, sustento para los indígenas curripaco
Martha Elena Toledo llegó hace 24 años a la selva del Guainía donde tuvo un hijo en la tribu indígena curripaco y pudo constatar que vivir del río y de las montañas es un sueño posible. En su travesía conoció la flor de Inírida, una planta, exótica y nativa que por cuenta de las quemas y la colonización estaba a punto de extinguirse.
Con la ayuda de indígenas y de biólogos se dio a la tarea de sembrar esta flor y garantizar su sostenibilidad ambiental, pues en esta especie, la flor de invierno derrocha sus semillas para darle vida a flor de verano y repetir el ciclo infinito de reproducción.
Además de salvar la especie, Martha Elena convenció a las comunidades de comercializar la flor al interior del país y así, generar una fuente de trabajo y de sustento. Hoy a través de su fundación, en época de cosecha, más de 20 familias logran sobrevivir a partir de la siembra, cuidado, recolección y venta de la flor de Inírida.
Para votar por esta Titán Caracol, ingrese aquí y no olvide participar en nuestras redes sociales con el hashtag #TransformaNuestroMundo
